jueves, 16 de marzo de 2017

Introduccion


La ciencia y la tecnología continúan en la búsqueda de un futuro mejor y aunque es cierto que existen varios caminos hacia el futuro, para asegurar el futuro para el hombrela tierra debe permanecer estable y homogénea.

Esta es la única condición, tener un lugar donde desarrollar nuestras formas de expresión, superar las desigualdades, tener una visión del mundo y tratar de sobrevivir.



Se pretende mostrar que el proceso de desarrollo es algo más que una cuestión de mercadosinnovación tecnológica e industrialización; va más ligado a un proceso de pleno uso de las libertades humanas fundamentales, como las libertades sociales, económicas y políticas. El hombre ha perdido la capacidad de elegir su estilo propio de vida, se ha limitado su libertad, el entorno laboral es cada día más complejo debido a los cambios tecnológicos y la incertidumbre que esto causa.

El hombre se rezaga frente a las pocas posibilidades que le resta la automatización, el entorno laboral queda reducido y el trabajo, base fundamental sobre la cual se sostiene el núcleo de la sociedad, la familia, se ve gravemente amenazado. Por esto, la innovación tecnológica y su aplicación no es un hecho aislado. Refleja un estado determinado de conocimiento, un entorno institucional e industrial particular, una oferta disponible de aptitudes y una red de productores y usuarios en la sociedad.




En materia de desarrollo tecnológico nuestros países se ven muchas veces influenciados por las estrategias y el grado de avance tecnológico alcanzado en los países industrializados. Necesitamos generar una visión propia, que atienda la realidad de nuestros países, que parta de nuestra cultura, que sea integradora, donde los factores sociales que inciden en la capacidad de innovación sean correctamente interpretados. Se requiere contribuir desde el Estado a una cultura de la innovación a un mayor relacionamiento e intercambio de conocimientos, tener la capacidad de identificar aquellos instrumentos que mejor se adaptan a cada realidad y generar una visión en conjunto para una mayor cooperación en materia de innovación y desarrollo tecnológico. Considerar tanto el sector externo como el interno.

En América Latina, por ejemplo, antes de la crisis causada por las guerras y la depresión de entre la década de los veinte y los treinta, las exportaciones, en lo que era llamado el modelo de desarrollo "hacia afuera", eran el centro dinámico de toda la economía. Se notaba una clara división del trabajo social entre los sectores interno y externo de la economía. El sector exportador era, y continúa siendo, un sector de la economía bien definido, generalmente de alta rentabilidad económica, especializado en unos cuantos productos, de los cuales solo se consumían internamente una minúscula porción. El sector interno era de baja productividad y solo satisfacía necesidades de alimentación, vestido y alimentación del consumidorpromedio.

En la medida que la actividad científica genera nuevos conocimientos, aporta a la formación de recursos humanos y provee los insumos científicos que son indispensables para la construcción de una sociedad basada en el conocimiento. esta actividad debe constituir una prioridad nacional. El Estado tiene la responsabilidad indelegable de financiar la actividad científica acorde con criterios de calidad y pertinencia y de programar la formación de los recursos humanos para dotar al país de una amplia base científica.

A su vez, como las fallas en los mercados de bienes, capitales y de información hacen que haya menor disponibilidad de conocimientos tecnológicos que lo deseable para satisfacer las necesidades productivas y sociales del país y para posicionar mejor a América Latina en un contexto internacional crecientemente competitivo, es imprescindible una política pública activa de promoción del desarrollo tecnológico.


CONCLUSIÓN


La competitividad de las naciones depende cada vez más de su capacidad para la innovación, pero la innovación está cada vez más asociada a características internas, a una serie de aspectos estructurales y sociales que le son propias al contexto de cada país. Las actuales tendencias para la generación de capacidades de innovación parten de identificar aquellos factores que logren integrar funciones productivas con la generación de conocimientos, de la existencia de organismos capaces de asumir los riesgos que la innovación supone, de un nuevo rol del Estado mucho más activo y del diseño de instrumentos para la transferencia de tecnología. En definitiva se requiere un cambio cultural frente a una nueva forma de competir en los mercados. La innovación es vista como un fenómeno social, en el cual la capacidad de cooperar o complementar funciones se vuelve un factor determinante del éxito.

En materia de desarrollo tecnológico nuestros países se ven muchas veces influenciados por las estrategias y el grado de avance tecnológico alcanzado en los países industrializados. Necesitamos generar una visión propia, que atienda la realidad social de nuestros países, que parta de nuestra cultura, que sea integradora, donde los factores sociales que inciden en la capacidad de innovación sean correctamente interpretados. Se requiere contribuir desde el Estado a una cultura de la innovación a un mayor relacionamiento e intercambio de conocimientos, tener la capacidad de identificar aquellos instrumentos que mejor se adaptan a cada realidad y generar una visión para una mayor cooperación en materia de innovación y desarrollo tecnológico y social.






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